Sobre leche caliente y otras hierbas

El peor papá del mundo En el capítulo de hoy hablaremos sobre cómo algunas ideas se vuelven verdades absolutas y cómo podemos irnos al infierno de malos padres si osamos romper con estas. Si bien hay muchos ejemplos hoy hablaré de 2 mitos sobre ese líquido vital y polémico llamado leche. Primer mito: “la leche materna es lo mejor del mundo mundial y universal y si no le das pecho a tu hijo serás condenada a llevar la etiqueta de mala madre toda tu vida”. Y si bien es cierto que la leche materna es un alimento con grandes beneficios físicos y psicológicos para el bebé, también hay que tomar en cuenta que no todas las mamás tienen la posibilidad de amamantar. Una de esas mujeres fue mi esposa, que solo podía dar poca leche, por lo que optamos por darle fórmula a nuestro hijo. Pues ahora imagínense un tornado con temblores trepidatorios, volcanes en erupción y Godzila con cólico incluido, para que se den una idea de lo que provocó dar a conocer esta noticia, sobre todo entre familiares cercanos. Fue tanta la presión en mi esposa, que aunque tenía ese impedimento físico, recurrió a torturas terribles como el uso de sacaleches, así como asesorías de parte de médicos y organizaciones tan dogmáticas como La Liga de la Leche, donde hay mujeres muy respetables, pero otras, o al menos las que nos “ayudaron”, que solo contribuyen aumentanto el estrés y bajando la autoestima al no entender, por lo menos en nuestro caso, que lo que tenía mi esposa era un problema físico y no de falta de voluntad como ellas lo atribuían. El diagnóstico después de terapias, pláticas y consejerías fue que mi cónyuge era algo así como Catalina Creel, egoísta, que no quería dar lo mejor de sí a su hijo. Nos hartamos y mandamos a todos a volar, por lo que seguimos con leche en fórmula, pero, cometimos el segundo pecado capital de dar leche a un bebé: “será caliente o no será”… pero si mi pediatra me dijo que no pasaba nad… “caliente o no será”… pero es solo una creenc… “¡CALIENTE DIJE!”… ¿“No quieren a su hijo verdad?… El problema se agrava cuando tu cuñada es la mamá perfecta, aquella que siempre tendrá el termo con agua caliente a la temperatura ideal para hacer el biberón cuando se requiera y cuyos comentarios certeros como el de “¿no le dan leche caliente? ¡Pobre bebé, ya mejor denle un frapuchino! ”solo contribuyen a que a uno lo terminen linchando en un geiser, con mamilas incluidas. En fin… todo es aprendizaje y debemos ser más pacientes, buscar un momento de reflexión y analizar lo que mejor contribuye a nuestras familias. Esto aplica no solo en estas situaciones, sino en otras más complicadas como el desapego y el regaño, cuestiones más escabrosas todavía donde siempre habrá miles de metiches dando su “punto de vista”. Pero no me adelanto, de esto platicamos en el próximo artículo. Por: El papá de Michael Jackson.